Reforma integral de un piso en un edificio de 1903 en el barrio de Sants, en Barcelona, con el objetivo de crear un ambiente acogedor y un diseño funcional. Se apuesta por espacios amplios y materiales naturales, sin efectos sofisticados ni soluciones de lujo.
La galería, antes cerrada y ocupada en gran parte por un pequeño baño, se abre por completo. El espacio se amplía al máximo, eliminando barreras visuales innecesarias y dejando entrar la mayor cantidad posible de luz natural hasta el fondo de la estancia, destinada a salón y comedor.
La mayoría de los suelos originales se ha conservado y recuperado. Destacan en contraste con las paredes y techos blancos, y sus colores intensos adquieren mayor protagonismo. Donde no ha sido posible restaurarlos, se han colocado pavimentos de mármol blanco y gres porcelánico.