El apartamento se encuentra en la zona residencial que rodea el centro de Bari, muy cerca del mar y con unas vistas privilegiadas de la costa. La distribución original no sacaba partido de este entorno, por lo que la principal petición de la propiedad fue abrir al máximo las visuales hacia el mar.
La intervención se centró en reorganizar y optimizar los espacios, para dar una sensación de mayor orden dentro del concepto abierto de la vivienda. Las distintas áreas se definieron mediante un elaborado juego de alturas en el techo, evitando así recurrir a tabiques o separaciones convencionales.
El gran elemento de techo que preside la zona del comedor fue diseñado con especial cuidado para darle una marcada presencia plástica y escultórica. Sus formas y su dinamismo evocan el mar, las cúpulas y ciertas geometrías propias del Mediterráneo.
También se prestó una atención especial a la eficiencia energética, incorporando carpinterías de altas prestaciones, cajones de persiana muy bien aislados y herméticos, además de una instalación ejecutada con gran precisión. Se cuidó cada detalle, desde la rotura de puente térmico en umbrales y alféizares hasta el uso de cintas expansivas de espuma de poliuretano.
Las carpinterías presentan perfiles innovadores, de líneas depuradas y racionales. Su diseño permite maximizar la superficie acristalada, mejorando tanto las vistas como la entrada de luz natural.